viernes, 5 de agosto de 2016

EL RINCÓN DEL LABRADOR


Hacía calor en los campos castellanos. Veníamos de ver un Monasterio que iba creciendo desde el siglo XII hasta el mismo siglo XX. Donde Felipe II conoció a un chaval llamado Jeromín, que acabaría siendo Juan de Austria.
El hermano lasaliano que nos enseñó el Monasterio nacido cisterciense y que acabó en su orden y como escuela de agricultura, nos recomendó comer en el rincón del Labrador, y aunque al principio desoimos su recomendación,
la visita a un pueblo cercano a la busqueda de un restaurante nos hizo volver.
Local bien climatizado y que tenía menú del día aunque no tiramos de él.
Comían los parroquianos del lugar y las conversaciones iban desde la cosechadora a los fichajes del Madrid.
Comenzamos con dos platos que podías comer en cualquier parte del país.
Tomate aliñado y patatas bravas, dos platos que pudieran parecer sencillos, pero con el sabor de tomates y patatas evocaban sabores de otras épocas.
De cuando en las capitales los tomates y las patatas sabían a eso a tomates y a patatas.
La cerveza de tirador helada y el pan típica hogaza de pueblo con miga suave y corteza recia, que no dura.
El vino de finca Resalso proviene de unos viñedos que usa la marca Emilio Moro y que dejan un caldo con predominio en boca de frutos rojos y madera.






 Comida fue llegando a buen ritmo sin demorar el servicio.
Grande el camarero, yo quería un gran chuletón de ternera a lo que le dije "yo un chuletón" el hermano de mi cuñado se unió al reto, el camarero nos miró sonrió y dijo "chuleta" a lo que yo le dije, "chuletón", el camarero insistió, "chuleta" y a fe mia  que lo mejor fue que nos trajera chuleta.
Si hubiera traido chuletón aún estaríamos allí.

El excelso pan, aquí a la izquierda, me recordaba a el pan que compraban mis abuelos en Zufre, un pan del siglo XX, cuando aún no se había inventado la pre-cocción.
Pimientos rellenos y el plato estrella, platos completos, de un sabor casero y para todo aquel que necesite que sea saciada su hambre. Probé ambos y he de decir que me lo apunté para próximas visitas. No sólo de carne vive el hombre.
Buenissssiiiimoooossss los choricillos y las patatas a cachelos. Y la salsa que cubría los pimientos.


MI CHULETA
La historia de amor gastronómico hacia la ternera aumentó en mi tras la visita a este local. Una delicia aunténtica bocado a bocado. Hecha en su punto con una jugosidad y la sal en su justa medida.
Más abajo fotos de como fue cayendo mi cara de felicidad la ahorro.
La conjunción con el tinto me hizo pasar un momento memorable.






Así acabó la ternera y pasamos a los postres.


LOS POSTRES

Yo sólo probé el helado de leche de cabra, algo así como estar degustando un queso de rulo de cabra, un postres ideal, he de decir que el arroz con leche también estaba muy bueno.

 




LA SOBREMESA

Buena conversación y varios licores caseros para rematar algo que había empezado para el mero hecho de echar algo al estomago y acabó con una velada gastrónomica merecedora de ser reseñada.


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