domingo, 28 de agosto de 2016

EL ASESINO SILENCIOSO

Al ODER  y su inefable trabajo en defensa de la ensaladilla.

Aún recuerdo aquellos platos de concha donde a modo de cucharón y coronado por una generosa cucharada de mayonesa que caía sobre la tapa y que siempre estaba culminada por el mítico pico de la ensaladilla, aquel que era capaz de empujar más que un tercio de Flandes en la batalla contra la ensaladilla. Y allí estaba Él apoyado en el fondo de la bandeja para dejar una bola de ensaladilla sobre el plato como si estuviéramos en los Valencianos en vez de en una de esas tascas vestidas de bar que circundan el mercado de abastos de una localidad costera.
Mientras la Cruzcampo, helada y a precio de oro, corría por nuestros gaznates, empecé a pensar en lo que sería servir la carrillada en formato bolas, lo que sufrirían los tasqueros para poner un "montaito" con un dispensador de bolas, lo que sería el menudo del Zapico en form..,ahí paré. Para que seguir. Avisé a los GOES y lo dejé en sus manos porque la ensaladilla es algo muy serio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada